Aitor Álvarez: “Si no lo hice antes fue porque no estaba preparado psicológicamente. Creo que emprendí justo cuando tenía la madurez necesaria”
- iaparicio09
- 10 nov
- 3 Min. de lectura
Aitor Álvarez no se define como un emprendedor al uso. Tampoco responde al perfil del fundador joven, recién salido de un máster o incubadora. Su historia empieza mucho antes y muy lejos de Bizkaia: en un viaje a Perú que le cambió la forma de mirar el mundo.
Allí, mientras colaboraba en un proyecto de voluntariado, se topó con una escena que nunca olvidó: una comunidad sin agua potable a escasos kilómetros de un campo de algodón de regadío. “En ese momento pensé: aquí algo está fallando”, recuerda.Esa imagen sembró una semilla que germinaría años después en forma de proyecto: Basq, una marca de zapatillas sostenibles fabricadas con materiales reciclados y bajo un principio irrenunciable —no producir a más de 2.000 kilómetros de donde se venden.
Cuando decidió fundar Basq, Aitor tenía 42 años. Lo hizo sin inversores, sin red de seguridad y con una idea muy clara: la sostenibilidad solo tiene sentido si empieza por uno mismo.Su apuesta fue radical: fabricar cerca, utilizar materiales reciclados, cuidar cada proveedor y asumir que la coherencia tiene un precio. “Fabricar en España es infinitamente más caro que hacerlo en China, pero es una cuestión de valores”, afirma.
Esa visión ética —y nada ingenua— le ha llevado a consolidar una marca que crece despacio, pero firme. Basq no vende un producto, sino una filosofía. Cada par de zapatillas es una declaración de intenciones: consumir menos, pero mejor.
Antes de vender online, Aitor decidió poner a prueba su proyecto sobre el terreno. Literalmente.Compró una caravana, la llenó de zapatillas y recorrió las plazas de Cádiz para conocer de cerca la reacción de la gente. “Quería ver si lo que estaba haciendo gustaba fuera del entorno digital. Y me lo pasé súper bien. Fue una aventura brutal”, cuenta entre risas.
Aquella experiencia confirmó lo que ya intuía: la sostenibilidad tiene público, pero sobre todo tiene alma. No se trata solo de vender, sino de conectar con personas que comparten una forma de entender la vida y el consumo.
“Soy un emprendedor tardío, empecé con 42 años”, dice con orgullo. Y añade: “Si no lo hice antes fue porque no estaba preparado psicológicamente. Creo que emprendí justo cuando tenía la madurez necesaria.”En un ecosistema que glorifica la juventud y la velocidad, su testimonio es un contrapunto necesario: la experiencia, la reflexión y la paciencia también son formas de innovación.
Hoy Aitor lidera Basq con la serenidad de quien sabe que no compite por crecer rápido, sino por crecer bien. Su historia inspira porque demuestra que emprender no siempre va de crear algo nuevo, sino de hacer las cosas de otra manera.
“La medicina necesaria para que un proyecto funcione es que te motive mucho”, afirma.En su caso, la motivación no es el beneficio inmediato, sino dejar una huella positiva.Basq es un recordatorio de que el éxito empresarial y la ética pueden convivir, y de que los valores —cuando son auténticos— no restan competitividad, sino que la refuerzan.
El caso de Aitor Álvarez representa una tendencia creciente en Euskadi y en toda Europa: el emprendimiento consciente, basado en la sostenibilidad, la proximidad y la responsabilidad social.Su historia muestra que no hay edad para emprender, pero sí hay momentos perfectos para hacerlo: cuando lo haces con propósito.
Basq no es solo una marca de zapatillas. Es el símbolo de una generación de personas que entienden que el cambio empieza en los pies, pero sobre todo en la cabeza.
🎧 El episodio completo ya está disponible en Spotify, YouTube y LinkedIn.👉 “Preguntando se emprende / Ekin entzuteari” — Segunda temporada: nuevas voces, nuevas preguntas y el mismo propósito: inspirar a quienes construyen el futuro desde Euskadi.





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